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No debe de caber la duda de que es el amor y la justicia la razón por la cual existimos, y por esa causa debemos mantenernos firmes ante cualquier reto por más imposible que parezca. Es verdad que existen barreras existenciales que evitan el crecimiento espiritual y emocional, pero no se debe tomar como una excusa para no intentar alcanzar aquello que consideramos en nuestro corazón. Entonces, como el guerrero autentico y valiente, enfrentemos esas barreras con sabiduría y con audacia, para que con la verdad logremos derribar las fronteras limitantes, y así finalmente vencer a la ignorancia y al miedo.
Al volver a casa
Muchos de nuestros sueños se ven truncados por la mezquina insistencia de los malvados por hacernos sufrir. Somos expulsados inclusive de nuestro propio mundo. El amor por la familia es más grande que cualquier avaricia u odio. Aunque me niegues, yo siempre volveré. No cabe duda de que, en donde quiera que esté tu familia, es ahí en donde está tu corazón.
Un camino predestinado
Debemos considerar que aquello a lo que le damos un valor monetario, como sinónimo de riqueza, no tiene el mismo valor para otros. Ya que todo eso en determinada circunstancia es solo materia inerte, es menester de cada uno el descubrir el verdadero tesoro de este mundo. La necedad de aquellos quienes se empeñan en lastimar la libertad y el amor no debe de ser un impedimento para perseguir lo que tu corazón desea.
Diosa enamorada
El embrujo del tiempo atormentaba sus preocupaciones, al grado de casi contar los segundos de angustia que vivía sin sus amadas. Y aunque transitaba un camino en donde los prejuicios sociales y políticos marcan la pauta en la vida cotidiana de la gente en esta nación, para él ninguna ideología política o religiosa tenía relevancia alguna, mucho menos aquellas leyes migratorias o de cualquier índole. Tan mágico es el amor que, hasta los dioses se enamoran.
Desafío titánico
Se enfrentó a las dudas que surgían en aquel amanecer que lo despedía de su hogar, al considerar la no tan improbable idea de que sus amadas estaban muertas, y que lo que intentaba hacer era una locura que lo llevaría al suicidio. Todo lo que somos se alejaba a cada segundo de Felipe, quien indudablemente estaba lleno de sorpresas, o coincidencias maquinadas por los divinos.
Un héroe ignorado
Su tiempo había llegado, y era el momento para demostrar lo que su espíritu era capaz de hacer, por lo que era necesario que él se conectara a Nana Yúpasa, para mostrarle con su espíritu las cosas que se pueden hacer por el amor, además de la misión que los divinos habían puesto sobre sus hombros.
El escogido
En pocas palabras, dichas herramientas solo pueden ser usadas por el bien, pues ninguna maldad podría revelar al ser el conocimiento sobre el universo material y espiritual, como lo hace el de la razón y la justicia, o el confuso, pero certero poder del amor. Algunos renegaron de lo que Felipe les decía sobre la esperanza y la fe, argumentando entre dientes que los divinos eran crueles al permitir lo que había pasado con sus seres queridos, y al permitirles sufrir el yugo malévolo de los indiferentes y sin amor; que, por lo tanto, no había Dios, o de lo contrario sería un ser malvado e indiferente al dolor que los seres sufrían con la injusticia.
Los tesoros de la luna
Felipe recordaba aquellas ocasiones cuando despertaba por la madrugada al escuchar el llamado de ayuda que provenía de la Luna, sin sospechar la verdad ni la naturaleza de aquel llamado. Ahora estaba convencido de lo que se trataba, y a pesar de que dentro de su corazón deseaba rescatar a sus amadas, sabía que debería de resolver algunas cosas primero antes de intentar salvarlas de la indiferencia cruel, la cual se apodera de los recursos más valiosos de nuestro apreciado paraíso.
La lección adecuada
Felipe sentía que de a poco el bien conspiraba a favor de los justos y diligentes, a favor de los pobres e inocentes que sufrían la injusticia, pero sabía que se necesitaría mucho más que buena voluntad para intentar la libertad de la justicia y la razón, por lo que no estaba seguro si lo lograría. Addaír le dijo que se llevó a cabo una batalla para recuperar el balance del bien en el sistema estelar local, pero la batalla se perdió porque el mal había crecido abundantemente entre algunas civilizaciones que apoyaron la campaña del emperador.
El despertar
Después de un tiempo de no sentir el cuerpo ni los pensamientos, Felipe se diluyó enteramente entre esa oscura luz morada, la cual lo acogió en el momento en que de alguna manera reconoció que estaba muerto, y que ese era su momento indiscutiblemente. En ese momento perdió toda noción del mundo material, abandonando todo deseo de la mente, aceptando pacíficamente y sin ningún reproche el final.